Crónica Marea y Bocanada de su paso por el Wizink Center, Madrid

LOS POTROS DEL TIEMPO, PURA SANGRE

MAREA + BOCANADA
WIZINK CENTER DE MADRID
ENTRADAS AGOTADAS
La «Gira Sin Riendas 2023» volvió a la capital madrileña, esta vez en su penúltima parada y con cambio de ubicación, si en junio fue Rivas y a cielo
abierto, esta vez se situaba en el Wizink Center. Había algunas dudas sobre, si con tan poco tiempo transcurrido entre concierto y concierto, el público iba a responder y, respondió con un SOLD OUT.
Pocas bandas pueden presumir de mover tanta gente a sus conciertos y alardear de un público tan variado y tan fiel que desde
primeras horas de la mañana se iba congregando en los alrededores del pabellón. A eso de las 11 horas de la mañana, ya se notaba la emoción e
impaciencia en las colas de entrada para tomar el mejor sitio en pista.
Se encargaron de abrir boca, como ha sido habitual durante toda la gira,  los BOCANADA.
Bocanada son de esas bandas a las que tienes que ir a ver en directo sí o sí, los discos suenan muy, muy bien, pero hay que ir a verlos -vuelvo a
repetir- en directo. Son animales en el escenario, y todo ello en un gran porcentaje se debe a su cantante, Martín Romero, un frontman con todas las letras:  Salta, baila, anima al público y, en esta gira, gracias a los grandes escenarios, corre (y mucho). Se presentaban con su alineación habitual:
Pepo a la batería, Rupi al bajo, Abel Martín y Juanito Lorente a las guitarras y el mencionado Martín Romero a la voz.
El set list formado por 10 canciones repasaron sus cinco álbumes: Tu nombre se escribe con sangre, Más Animal, Mala hierba, Bocanada y Campo a través entre otras.  En más o menos una hora, derrocharon su rock sin ataduras, de  buenas letras y grandes descargas de los instrumentos en las manos de los magníficos músicos que forman la banda.
Si bien esta gira les ha dado un gran plus en lo que se refiere a presentación ante miles de personas, hay que remarcar que detrás llevan un trabajo duro con cientos de conciertos, y es que los inicios de la banda se remontan a 2006. Además hay trabajo por hacer, ya que Martín anunció que en 2024 Bocanada volverá a lanzarse a las salas de conciertos. Deseando verles de nuevo.
Unos veinte minutos después del final de Bocanada, y sobre el horario previsto, las luces del Wizink se volvieron a apagar, apareciendo en las
pantallas los ya tradicionales  caballos cabalgando, los Potros del Tiempo, todo ello coronado por el fandango de El Cabrero que retumbaba por los altavoces, era la hora, todo comenzaba.
«Otra Cicatriz» abría el espectáculo junto con un «A las buenas noches» entonado por Kutxi Romero, que apareció sobre el escenario con una «cachaba» o  bastón  gitano, haciendo gala del título de «Patriarca del Rock and Roll».
Kutxi Romero durante todo el espectáculo y la conexión que tiene con sus compadres y comadres, a los que les saca siempre una sonrisa con sus comentarios o esta vez con sus cánticos que seguro a más de uno le hizo retroceder en el tiempo unos cuantos años.
“Hola Don Pepito, Hola Don José”, hizo cantar al Wizink de una grada a otra, por ejemplo.
«Antes era mi hijo, ahora es el cantante de los Linaje», comentó para presentar al primer invitado de la noche, Aarón Romero entontó junto a su padre y como ya ha venido siendo usual en esta gira «Corazón de Mimbre», todo un himno de los Marea durante estos años.
En menos de diez canciones pudimos observar que Marea es un reloj, es una banda con la maquinaria perfectamente engrasada. Son una piña y eso se nota en el escenario, hay una relación especial entre ellos y lo más importante, lo consiguen transmitir a los que estamos abajo.
Tras poner algo roja a Paula, la encargada de ir cambiándole el micro, Kutxi dejó de encargado al que denominó mejor cantante del mundo, Eduardo Beaumont, “El Piñas”,  que se puso delante del micro (único momento en el que estuvo quieto).
“Vamos a dar un poco de caña a todo esto ”, y es que El Piñas se encarga de dos temas de tralla «Trasegando y «Alfileres». Personalmente me encanta el saber estar en los escenarios y la forma de cantar de El Piñas, transmite una gran fuerza.
Terminadas sus canciones, volvió Kutxi al escenario tomando una pancarta que sostenía el público que decía “Siempre Boni”, era el momento
emotivo de El Trompo.
Kutxi presentó a Marea como “ últimos de una estirpe de rock urbano que comenzó Leño/Rosendo y continuaron Barricada, Los Suaves y
Extremoduro”. Marea cerraría esa estirpe aunque su intención es la de “dejar un ascua para seguir encendiendo la hoguera del rock and roll”.
Kolibrí lució la guitarra cedida por la compañera de vida de Boni y Kutxi y El Piñas pusieron las voces. Momento emocionante acompañado además por imágenes de Boni en la pantalla.
 “Remolacha, coliflor, arriba el agricultor” y sonó La Rueca y tras ella el último invitado antes del primer bis, Carlos Escobedo,
que cantó otro de los himnos de Marea: «La Luna me Sabe a Poco» y tras la canción, hubo un parón de unos minutos.
Volvieron con otro gran participante, muy indicado para este tema, Paco Ventura, que junto a Kolibrí, hicieron una versión más «heavy» del temazo  «Nuestra Fosa». Dos genios a las guitarras que pusieron los pelos de punta.
Tras este tema,  Esta Puta Soledad y En Tú Agujero, llegó el momento de Como los Trileros. El hermano de Kutxi, Martín Romero se subió de nuevo al escenario para cantar a dúo mientras corría y saltaba hasta que se lanzó al público, provocando un alboroto entre los seguidores de las primeras filas y algo de tensión entre los miembros de seguridad.
El concierto iba llegando a su fin, y tras iluminar el Wizink con los flashes de los móviles, Kutxi procedió a presentar a Marea, pero no solo a los cinco miembros de la banda, sino que hizo subir a una gran parte del equipo técnico al escenario.
La última colaboración, la de Luter en «Jindama» se disfrutó igual que la de Rivas, que también contó con el cantante madrileño en el escenario.
«El Perro Verde» y «Marea» cerraron la espectacular noche.
Kutxi se bajó a cantar con el público «El perro verde» con el que una vez más volvió a bromear diciendo que eran peor que él cantando, y eso que él es el “segundo peor cantante del mundo, porque -como decía mi padre- en todo el mundo seguro que hay otro peor”. Pero no podía irse Marea sin hacer algo bonito, y tuvieron el gesto de subir a Ibai Ganuza, miembro del grupo de rock Motxila 21.
Ahora sí, con el emocionado Ibai, Kutxi y alrededor de 15000 personas gritando Marea, se ponía fin a una noche mágica, llena de rock and roll en la que todo estuvo de 10, público, banda y por supuesto, luces y sonido. Espectacular.
Si me gustó el concierto de Rivas hace unos meses, en este se han superado. Lo que no puede negar nadie es que Marea se encuentra en la punta del iceberg del Rock nacional, no hay ninguna otra banda en este estilo -que podemos denominar Rock Urbano-, que les haga sombra. Si ellos quieren, los potros del tiempo seguirán cabalgando durante mucho tiempo.
Texto y fotos: JOSÉ CARLOS SORIA PARRA

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