Entrevista a Albertucho: «“El de este disco es el verdadero Alberto”

El pasado viernes 29 de octubre por fin veía la luz El regreso del perro andaluz, último trabajo del sevillano Alberto Romero, Albertucho, figura por antonomasia del rock callejero andaluz en nuestro país.
El mismo día del lanzamiento pudimos charlar con él sobre este, sus canciones, su inspiración y el punto de inflexión que supone en su carrera.
Regresas de manera natural, guiándote por las canciones que te van naciendo. Pero, ¿qué es lo que te guía? ¿Hay una idea, o este “fluir” se centra más en una relación sonora y sentimental?
Yo cuando cambié a Capitán Cobarde fue por una cuestión de autocomplacencia total, por subirme a un escenario a gusto. Cuando fui telonero de Dylan en Mérida me sumergí tanto, tanto y aprendí tanto de Dylan, que me enamoré de la música folk americana. Y cuando
pensaba en Albertucho como lo que llevaba haciendo tantos años, pensaba en el rock urbano, en el rock andaluz.
Ahora he hecho unas canciones, y como las canciones mandan, tú las vistes de la manera más bonita siempre. Les haces un vestido a medida y resulta que el vestido a medida de cadacanción nueva era un vestido de rock and roll. Eso no era ya Capitán Cobarde, eso era el
proyecto de cuando yo era un chaval, que era Albertucho. ¡Me han rejuvenecido![Risas]
En cuanto al trabajo que por fin presentas hoy en su totalidad, lo abres con “El perro andaluz”, que es una suerte de carta de presentación. ¿Sientes este retorno como un nuevo debut?
Totalmente, totalmente. Ha sido un renacer, sí.
¿Dirías que ha sido necesario romperte para reconstruirte de nuevo?
Albertucho se tiene que romper, es de esa condición.
Aparte de “El perro andaluz”, desde que anunciaste el retorno has ido desgranando varios singles. ¿Cómo ha sido su recorrido antes de la presentación total del disco?
En España la gente es rockera, les gusta que yo haga rock and roll. Por lo menos la gente que ha seguido mi trayectoria me ha dicho que qué bien que haya vuelto. Son los mismos que me decían cuando era Capitán Cobarde que les gustaba más antes. [Risas]
En  “Uróboros”, que ha sido uno de estos singles, tienes una colaboración con Kutxi Romero. De hecho, además del diálogo entre ambos la composición ha sido a medias. El día de la rueda de prensa de marzo incluso comentabas que en parte gracias a él vuelves a los orígenes de Albertucho…
El Kutxi es como Toni Soprano [Risas]. Tú llegas, le comentas cosas y él te las explica. A mí me dijo: Alberto, hay una cosa que se llama “uróboros”, que es un círculo vital de las cosas, tío, que tú naces, intentas aprender, te peleas contigo mismo, pruebas mil historias y cuando te quieres
dar cuenta eres la misma persona. Y tenía toda la razón del mundo. Mira, es este símbolo, nos lo hemos tatuado los dos. Ha sido un encuentro conmigo mismo y a la primera persona que llamé cuando decidí, escuchando las mezclas, que esto no era Capitán Cobarde, que era Albertucho,
fue a Kutxi, para decirle que le iba a echar cuentas y a prender fuego al banjo. Él ha sido una persona muy importante en el regreso, tiene una magia alrededor muy bonita.
Y para el tema colaboraciones es más fácil fluir con amigos que se prestan a ello, ¿no?
Sí, sí. Tengo el récord de colaboraciones con el Kutxi, y mira que él canta con todo el mundo. Seis canciones con él creo que tengo.
Tu primer single fue “Respirar”, que tiene una pulsión de hard-rock flamenco fortísima. Luego tenemos “La manzana prohibida”, que es más rápida, más punk rockera…
Sí, “La manzana prohibida” es un homenaje al Albertucho primigenio que cogía la guitarra y se iba al parque a tocarla. Cuando era chico me gustaban mucho los NOFX, los Offspring, y quería que una tuviese ese sonido hardcore, “tutupá, tutupá”. Y fíjate lo bonita que ha quedado.
Porque es muy punketa, pero con guitarra flamenca a tó carajo.
Y luego en “Escuece”, por ejemplo, el comienzo es más flamenco.
Sí, es el único por bulerías, por 6/8 que hay en el disco.
Al final nos encontramos con géneros musicales que, salvo para quienes somos adeptos, tienen poco tirón a nivel comercial.
Yo pienso que uno hace música para uno mismo. Por eso me pasan estas cosas, que me cambio el nombre, luego vuelvo. Pero es porque yo nunca en mi vida he pensado a la hora de escribir qué es lo que voy a escribir, cómo voy a escribirlo o cómo va a sonar. Lo que sí, que te decía
antes, es que después intento vestir la canción. Hay una cosa que digo siempre cuando estamos con los arreglos, y es que la canción escupe los arreglos. Tú quieres meterle unos arreglos y te los escupe. Porque la canción en realidad es muy facha, manda y no te deja hacerle nada.
¡Quiero meterle unas castañuelas! ¿No ves que no? La canción manda.
¿Piensas que el rock urbano existe y sigue su lucha a pesar de todo?
¡Claro que existe! Mientras haya un chavalito haciendo canciones y cantando con una litrona en un parque, existe. Yo con eso ya me doy por contento. Vivimos unos tiempos en los que el rock and roll también, es lo que tú dices, no está a un nivel comercial en la radio y tal, los chavales
prefieren otras cosas, pero muchos seguimos ahí dando el callo. Mira Marea, que han metido treinta mil personas en Madrid. Más callejeros que son ellos, su sonido, su herencia, su autenticidad…
En cuanto al arte del disco y lo que has mostrado en los videoclips, nos encontramos con una amalgama brutal de imágenes y motivos de cine gore y de terror. ¿Qué te lleva ahí?
En el último videoclip [“El perro andaluz”], como en la canción, yo he querido crear un ser mitológico que tenga mis ideales. De ahí sale la frase “Soy como un hombre lobo con una guitarra”. El hombre lobo, que soy yo, no solo se convierte en hombre lobo porque sale la luna.
Se convierte en hombre lobo porque ve injusticias, porque ve delitos de odio. Y en el videoclip lo que yo quiero mostrar son los tres pilares que está dinamitando la ultraderecha: La violencia de género, la homofobia y el racismo. Yo me asomo, lo miro, me voy cabreando, me voy
cabreando, hasta que me convierto en hombre lobo y voy a por ellos, a arrancarles las tripas a los nazis, a los machistas, a los violentos.
Yo soy un tío enrollao’, toco la guitarrita, pero veo injusticias y me cabreo. Porque somos pacíficos hasta que se demuestra lo contrario. ¿Y si nos convirtiésemos en hombres lobo? ¿Qué pasaría?
El trabajo también os lo habéis currado mucho a nivel comercial, porque aparte del LP, hay una edición con lámina, chapa, hay camisetas, hay vinilo. ¿Cómo de importantes ves estos extras?
Está todo trabajado muchísimo en este disco. Yo estoy muy agradecido a la gente de El Dromedario porque me han dado alas para vestir de largo mi vuelta. Tenía muchas ganas de hacer cosas, pero necesitaba un empujón para hacer algo especial porque no es un disco normal. Son diez años haciendo otras cosas con otro nombre, con otras motivaciones y con otro sonido y este es el regreso del chaval que empezó cantando en la calle con 18 años.
¿Cómo crees tú que debemos escuchar el disco?
¿Cómo yo lo haría? Pues de un tirón y en orden, como la gente que compramos vinilos. Yo suelo escuchar discos enteros porque me gusta entenderlos de cabo a rabo. A mí me pone muy nervioso la gente que corta una canción, yo a la música le tengo mucho respeto en ese sentido.
El disco está hecho para que lo escuches entero y en orden, es una obra. No tiene por qué ser conceptual, pero es una obra. Todo está pensado, tiene su sentido.
Tienes ya varias fechas anunciadas a partir de noviembre hasta final de año: Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla. ¿Qué significa para ti presentar este trabajo y cómo lo estás viviendo a diferencia de los anteriores discos?
Es lo que te decía antes, que es una puesta de largo. Es muy emocionante y abrir mi regreso en La Riviera, que es un templo de rock and roll en Madrid con este disco tan bonito. A diferencia de los anteriores, este es muchísimo más especial, es único. No se va a volver a repetir además
porque es la vuelta, es el regreso, y yo he vuelto para quedarme. ¡En principio! A ver si mañana me va a dar por escuchar muñeiras y tengo que hacer un disco para eso… [Risas]
Sería otra faceta más dentro del caleidoscopio musical que has creado, ¿no?
Sí, sí.
Para terminar, dime, entre todas estas facetas, ¿quién dirías que es el verdadero Alberto?
El verdadero Alberto… Pues no sé si todos son mentira [Risas] Este, este, el de este disco es el del verdadero Alberto. O a lo mejor el de mañana. El verdadero es el que hace lo que le da la gana cuando le da la gana, ese es.
Te sientes un poco ácrata en ese aspecto, ¿no? Sí, y por eso me he perjudicado mucho a mí mismo siempre. No he aceptado muy bien los
consejos que me han dado. Tengo aquí dentro un dictador que me manda buscar la felicidad, no lo que me conviene, no el éxito. Y me he movido por impulsos y por lo que me pone los pelos de punta.
 Texto: María Ibáñez
Fotos: Juan Pérez Fajardo (Todos los derechos reservados) cedidas por El Dromedario Records

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